




El blog para lo muy especial: análisis a fondo, lo curioso y hasta lo medianamente trascendente pero con un intrínseco valor noticioso
La diputada federal saliente Layda Sansores, de Convergencia calificó a la Cámara de Diputados como un paraíso de corrupción, y de ausencia de la moral pública, luego de que se revelaran los abusos y privilegios, así como gastos excesivos, tras la devolución de más de un millón de pesos a la Cámara baja, por parte del diputado panista Gerardo Priego.
ENTREVISTA CON: JUAN JOSÉ RODRÍGUEZ PRATS.
CARGO: DIPUTADO FEDERAL DEL PAN.
TEMA: SOSTUVO HOY QUE SU COMPAÑERO DE BANCADA GERARDO PRIEGO, NO TIENE NINGUNA AUTORIDAD MORAL PARA HACER LOS SEÑALAMIENTOS QUE HIZO EN TORNO A LAS DEVOLUCIONES QUE POR CONCEPTO DE BOLETOS DE AVIÓN SE HIZO A DIPUTADOS.
ENTREVISTA CON: GERARDO PRIEGO.
CARGO: DIPUTADO FEDERAL DEL PAN.
TEMA: EL LEGISLADOR PANISTA GERARDO PRIEGO PUSO AL DESCUBIERTO UN MILLONARIO GUARDADITO DE LOS DIPUTADOS FEDERALES SALIENTES, AL DEVOLVER 827 MIL 633 PESOS QUE LE HABÍAN REEMBOLSADO POR UN “SALDO A SU FAVOR” EN EL CANJE DE CUPONES PARA BOLETOS DE AVIÓN DURANTE LOS ÚLTIMOS TRES AÑOS.
Francisco Rodríguez
Indice Político
¡Ah, si nos fuera dado el poder de vernos como nos ven los demás!, de cuántos disparates y necedades nos veríamos libres. Robert Burns
Voy a sincerarme. Confieso que me gusta el fútbol cual práctica deportiva. También que abomino el que, como espectáculo, se practica para la televisión y sus anunciantes. Este último no es deporte. Es tan sólo un show, regularmente malísimo y frustrante, repetitivo y manipulador.
Además, por supuesto, es un negocio que reditúa enormes cantidades de numerario. Y aún así, evade y elude impuestos. Y hasta se presta al “lavado” de dinero, cual recién se ha ejemplificado por ahí.
Su característica más deleznable, empero, es la manipulación.
Propietaria de tres o cuatro equipos, la televisora de la avenida Chapultepec, por ejemplo, invariablemente convoca a la fanaticada futbolera a reunirse en el capitalino Ángel de la Independencia o en la tapatía Plaza de la Minerva, mostrando imágenes de ambas locaciones “donde ya comienzan a reunirse” “aquellos que aman y viven el fútbol”, dicen en sus transmisiones de encuentros en los que participa el seleccionado nacional de ese espectáculo.
Y ahí va la afición. Obediente de la orden subliminal que brota de los monitores.
Convocatorias de este tipo generalmente son alimentadas previamente, colocando valores cual orgullo nacional, la soberanía y la independencia en los gajos de un balón muy pateado.
Ya por ahí hace un par de días, el encabezado de un diario calificaba cual “odiados” a quienes este miércoles se enfrentaron al equipo que dirige Javier Aguirre, a quien motejan “El Vasco”. ¿Odio? Puede haber rivalidad, pundonores largamente heridos, pero ¿odio?
Sólo por esa convocatoria es que entiendo cómo pueden ser tomadas las calles por decenas o centenas de miles de personas, por la simple causa de que un equipo de fútbol, cosa importante como pocas y de trascendencia sin límites, gane un encuentro a un rival.
También, así entiendo que la misma empresa de TV tenga la coartada para justificar, restando importancia por omisión, los desmanes que haya lugar contra el mobiliario urbano o lo que sea que se cruce por su camino y, por supuesto, todo aquel que, a juicio (sic) de la turba, se asemeje a lo extranjero, desatando así una xenofobia sin par.
Todo parece estar justificado y escondido bajo la frase típica, de achacarlo sólo a un grupo minoritario de personas radicales. Sólo aparece en las mismas pantallas de forma residual, como información colateral y ahí como de pasadita.
A mí por la actitud, ruido de los individuos, grado de alcoholemia y los embotellamientos de los autos impedidos de circular por las calles de las ciudades, no me parece que sea tan minoritaria esta actitud temeraria, que degenera en vandalismo.
Una cosa es alegrarse de que gane tu equipo y otra es convertirlo en una orgía de bandidaje que todo lo justifica. No me parece que tengamos que tolerar la actitud de estas pandillas demenciales, aunque sólo sea de forma temporal.
Contrasta, eso sí, como estos mismo medios de manipulación tienden a generalizar, considerando con una facilidad pasmosa a los que luchan por mejorar esta sociedad, como radicales antisistema, aunque las actitudes violentas sean minoritarias. En este caso, se refuerzan las imágenes violentas y ocupan más tiempo de prensa y televisión de manera sistemática.
Vivimos en una sociedad profundamente enferma, de otra forma no entiendo esta incongruencia.
Tampoco entiendo que haya actores políticos que se monten en este devastador tsunami que tiene sus orígenes en esa televisora, cual acaparadora de la Selección Mexicana de fútbol.
No entiendo, en efecto, que los hijos del señor Felipe Calderón hayan llevado como regalo al sucesor de San Pedro ¡una playera del Tri!, quizá con la ilusión de que se despojara de la sotana blanca para ponerse la ¡verde!
Y menos aún que la señora Margarita Zavala se vista con un atuendo así para iniciar un viaje de Estado. ¿Se imagina?
Cualquier otro mexicano hubiera pedido a la esposa que no saliera en esas fachas, pero…
¡Qué pena con Carla Bruni!, ¿no cree usted?
Índice Flamígero: En el “festejo” del Paseo de la Reforma, sólo faltó el gobernador hidalguense Miguel Ángel Osorio Chong. Esa misma tarde, la paraestatal Petróleos Mexicanos abrió el sobre –sonido de tambores— y, solemne, el maestro de este otro espectáculo, Jesús Reyes Heroles GGG, pronunció: “and the winner is… Tula!”. ¿Ganadores los hidalguenses? ¿De veras? ¿De veritas?
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A Puerta Cerrada
Marcela Gómez Zalce
• El regreso del bodrio electoral
• La espotiza y el gymboree
"Usted ha sido mi ídolo de toda la vida", le dijo a JC Chávez poco antes de perder la conciencia; el Texano sumaba cuatro caídas en sus recientes cinco combates; Omar Chávez iba invicto
Juan Manuel Vázquez y Javier Santos
Corresponsal
Ciudad de México (La Jornada).-El desenlace fue inevitable. A las 6:20 horas de ayer el corazón del boxeador Marco Nazareth dejó de latir después de casi 80 horas en agonía por un derrame cerebral, a consecuencia de los golpes que recibió la noche del pasado sábado en Puerto Vallarta.
Tenía 23 años y muchos deseos de triunfar, por lo que la pelea que le costó la vida, ante el hijo del ex campeón Julio César Chávez representaba no sólo la posibilidad de cobrar una revancha, sino además la oportunidad de darse a conocer en el mundo del boxeo.
Omar Chávez el Businessman llegó al compromiso invicto, con 13 nocauts en 17 victorias; Marco había perdido cuatro de sus recientes cinco combates.
El Texano, como apodaban a Marco, recibiría 15 mil pesos por ese pleito pactado a seis asaltos contra un rival ante el cual había perdido un año antes, por una decisión que en aquel entonces fue criticada por la afición.
Con estos antecedentes, el sábado Omar y Marco se enfrascaron en un combate en el que hubo más coraje que técnica, y en el que ambos recibieron fuertes dosis de castigo. En el intercambio de golpes Nazareth consiguió imponerse en el tercer episodio, apoyado por la afición vallartense.
Sin embargo, en el cuarto asalto las cosas tomaron otro curso, cuando Omar propinó una andanada de puñetazos contra la cabeza del Texano, quien recibió un poderoso derechazo en pleno rostro, que hizo que el réferi Guillermo Ayón detuviera la pelea al minuto 2:59.
Nazareth no perdió en la lona
Omar ganó su combate 18 y mantiene su trayectoria invicta; Marcó selló para siempre su récord con una derrota en su octava pelea.
Nazareth no perdió en la lona. Tuvo tiempo de caminar hasta el ex tricampeón Julio César Chávez, a quien le dijo: "Usted ha sido mi ídolo de toda la vida", pero al llegar a su esquina el Texano empezó manifestar síntomas alarmantes y se desplomó en su banquillo.
Dijo que estaba muy mareado y que le dolía la cabeza: "¡no me echen agua, porque siento que me quema!", exclamó. Ahí mismo se desvaneció y tuvo que ser llevado de urgencia al hospital para ser intervenido por un derrame cerebral.
Esa misma noche lo operaron y nunca más recuperó la conciencia. Aunque hubo señales esperanzadoras, la situación de Nazareth siempre fue grave. Al final, ya nada se pudo hacer.
“Que esto que le sucedió a mi hijo sirva de ejemplo para todos los que están en este deporte, por el riesgo que hay. Aquí están las consecuencias.
"Mi esposa y yo nunca estuvimos de acuerdo en que se dedicara a esto, pero, ¡qué se hace cuando a un hijo le gusta algo!", dice el padre del pugilista buscando una respuesta ante la desgracia.
“Yo le dije a Marco: ‘vamos viendo por otro lado’, pero él estaba muy emocionado con esta pelea y tenía muchas expectativas de que iba a sobresalir en el boxeo, me decía: ‘Papi, si es en la raya, en la raya nos quedamos’. Lamentablemente así se dieron las cosas”, expresa consternado.
La trágica muerte de Marco se convierte en estadística fría. Es el tercer peleador que fallece este año a consecuencia de los golpes, junto al húngaro András Nagy y al mexicano Benjamín Flores.
"A nadie se culpe de la muerte de Marco Antonio, menos a Omar, esto es un deporte de contacto que tiene sus riesgos, lamentablemente le tocó a mi hijo", agregó su progenitor.
Este trágico incidente abre una herida que es al mismo tiempo una señal urgente para que las comisiones estén obligadas a profundizar en las circunstancias en las que se realizan las peleas, y que se ponga más atención a la experiencia de los rivales, opina el presidente del Consejo Mundial de Boxeo, José Sulaimán Chagnón.
“Hay que indagar minuciosamente –continúa– sobre las condiciones en las que se llega a un combate para que no haya peleas disparejas. Definitivamente tiene que tomarse en cuenta la experiencia de los rivales. Hace falta ser más estrictos en este tema.”
A los Chávez, sobre todo a Omar, se les ha criticado de que siempre les buscan rivales fáciles que no pongan en riesgo sus carreras. Contrincantes a modo.
Al respecto, Sulaimán responde que la afición es demasiado exigente con los hijos del ex campeón y que ahora no deben culparlos por algo que es responsabilidad de los mánagers y los promotores.
“Esto dará pie a una polémica y tiene que llamar la atención a todos para tener más cuidado con los contrincantes de los boxeadores. Todo mundo busca mejorar el récord de su peleador considerando a otros que crean que no le vayan a destruir la trayectoria. Ahí es conveniente una reunión nacional para establecer criterios, como no permitir peleas disparejas.
“Este caso existe –abunda– porque no hay una reglamentación que precise esto y en el boxeo todo se realiza por usos y costumbres, hay demasiados descuidos en la manera como se llevan a cabo las funciones. Y en este descuido se va la vida de un muchacho de 23 años.”
Marco regresó al lugar de su desgracia: el Centro de Convenciones de Puerto Vallarta, donde estuvo apenas el sábado peleando contra Chávez. Ahí los restos del joven peleador recibieron el homenaje de cerca de 2 mil personas, que entre gritos y aplausos corearon el apodo que queda para la triste memoria: "Te-xa-no-Te-xa-no-Te-xa-no".
El ritual que siempre acompaña las muertes en el boxeo, con los mismos ingredientes: un joven, un futuro cortado de tajo y la insistencia de que así es de crudo este deporte. Los guantes sobre el ataúd, la bata y una camiseta hacia los que dirigían la mirada los compañeros de establo y los familiares. Los llantos, la indignación y al final, el silencio.
Este jueves el Texano será trasladado a la ciudad de Guadalajara, donde será sepultado junto a su abuelita en el panteón Recinto La Paz, informó don Marco Antonio Nazareth, mientras lamentaba el desenlace: "Mi niño perdió la batalla final".