sábado, 6 de diciembre de 2008

La narcofiesta en el Desierto de los Leones


Ricardo Ravelo


MÉXICO, DF, 4 de diciembre (Apro).- El decomiso de una fastuosa residencia en el Desierto de los Leones, presuntamente propiedad de una red de colombianos ligados a los hermanos Beltrán Leyva, tiene dos historias: la oficial y la que cuenta Ángela María Quintero, una de las mujeres detenidas el día del operativo.

Según la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) federal, el operativo, con la consecuente incautación de la casa, las mascotas -tigres siberianos, panteras y leones-- y la detención de La Gaviota, Teodoro Mauricio Fino Restrepo, presunto jefe de la banda, se efectuó el 19 de octubre último.

Pero según el testimonio de Quintero Martínez, cirujano plástico de profesión, empresaria de giros estéticos y vendedora de joyas, su captura se efectuó el 15 y, durante los días posteriores, es decir, del 15 al 19 de ese mes -cuando la SSP informó del operativo-, los policías se dedicaron a torturar a los detenidos y saquear las pertenencias, tanto de los inquilinos como de las personas que se encontraban festejando el cumpleaños de otra mujer, Juliana.


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Eeeeeeit, Santander, ¿quién le debe a quién?

AMERICA 12 de Octubre

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Carlos Abascal


Plaza Pública/Miguel Ángel Granados Chapa


Porque sus designios son inescrutables, Dios no atendió los ruegos que por la salud de Carlos Abascal Carranza se elevaron en la eucaristía celebrada con ese propósito apenas el sábado pasado, y en cambio decidió acogerlo ayer por la mañana. Con la muerte del ex Secretario de Gobernación, concluye un capítulo de la historia del conservadurismo mexicano, no la historia misma de la extrema derecha, que ha levantado cabeza y aparece boyante en no pocos territorios de la vida pública, de la que estuvo al margen por décadas.

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martes, 2 de diciembre de 2008

Feliz cumpleaños a ti...

No alcanzará el aumento 3 pesos al día


Dinero/Enrique Galván Ochoa

galvanochoa@yahoo.com • Foro: http://dinero.tv/tarjetas/


■ Camina como pato

■ La deuda de las tarjetas de crédito


Ayer Felipe Calderón le hizo un obsequio extraordinario a sus amigos del Consejo Coordinador Empresarial: puso a uno de los suyos –Héctor Rangel Domene– en la dirección de Nafin y Bancomext, la banca de desarrollo al servicio de quienes lo ayudaron a llegar a Los Pinos. Otro regalo les prepara para fin de año: el aumento del salario mínimo no alcanzará los 3 pesos diarios. El argumento es el de siempre: uno mayor provocaría inflación. (Los gasolinazos y la devaluación, por supuesto, no.) Pronto se anunciará que la Comisión Nacional, integrada por representantes del gobierno, sindicatos y empresas, resucitará de su sueño de un año y emprenderá la tarea de calcular el incremento. Es una mascarada, la decisión ya está tomada. ¿Y los representantes sindicales? Bien maiceados.


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lunes, 1 de diciembre de 2008

Haiga sido como haiga sido



• Atentos saludos


• La división azul...


Un optimista es aquél que dice que la botella, haiga sido como haiga sido… está medio llena, cuando en realidad está medio vacía. El divertido D-day del (des)gobierno ante el CNSP con sus acuerdos whatever llegó con más pena (porque no tienen madre) que gloria para la foto de Felipe y los nulos resultados en el combate contra la organizada delincuencia, que se anota una goliza marca nomeolvides… y eso que apenas empieza el verdadero reventón.

Hoy, en el marco del segundo aniversario de un literal desmadre de gobierno —haciendo excelsos honores a ése sugestivo día de la atropellada protesta en la Toma de la Banda… presidencial en el Congreso—, encabezado por el michoacano y su inservible Gymboree, los revoltosos traviesos le envían atentos saludos con una cifra escalofriante de ejecutados (la friolera de 23 asesinatos en escasas ¡14 horas! en Tijuana) para recordarle que no tiene autoridad, mando y capacidad para enfrentar sus constantes y violentos desafíos. La realidad, my friend, decapitando al minuto el sonsonete presidencial que hace unos días reveló desparpajadamente (holy shit!) que una atractiva mitad es no recomendable mientras la otra, aunque no lo parezca, es… deleznable.


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Servidores públicos expertos en mentir


Lydia Cacho

La familia se llena de angustia, quiere llorar, mira al funcionario experto en mentir, protector de los intereses políticos


Escuchar a Nelson Vargas, ver su mirada de padre abatido, mezcla de angustia y desesperación, es recordar la ineficacia del sistema de justicia mexicano y las complicidades de los servidores públicos implicados en la no-investigación del secuestro.

Nelson está atrapado en las redes del sistema, lo intuye pero no puede admitirlo, porque su hija es rehén de una banda criminal. Mientras Nelson y su familia son rehenes de la Procuraduría General de la República, de la Agencia Federal de Investigaciones y de la Policía Federal Preventiva. Y al lado de la familia Vargas el resto de la sociedad es rehén del sistema.

Narran los sobrevivientes de secuestros que sus captores a ratos les tratan bien, luego les desprecian. Les dan información cruzada para mantener el control sobre ellos. Cuando les necesitan para seguir manipulando sus intereses, les piden que hablen ante una cámara, que demuestren que se encuentran bien y que existe cierto grado de confiabilidad en los secuestradores.

La persona secuestrada no se atreve a rebelarse porque su vida peligra. Y lo sabe. La víctima se siente amenazada y agradecida con sus captores, porque sabe que depende de ellos. La víctima les aprecia, aunque en el fondo sabe bien que no estaría en esa situación de peligro si no fuera por culpa de su secuestrador.

Quienes se han enfrentado al sistema de justicia, saben bien de qué hablo. Los funcionarios de la PGR son expertos, saben que las víctimas dependen de su “buena voluntad” de su “deseo de ayudar”. Con el cinismo propio de los cómplices de la impunidad, los especialistas en derechos humanos de la PGR tienen como tarea apaciguar la ira y la desesperación de las familias victimizadas.

Cuando el perfil del caso es público y notorio, utilizan siempre la misma estrategia. Reciben a la víctima, personalizan la conversación, muestran fotografías familiares, establecen vínculos de empatía, juran que ya pronto se resolverá. Piden paciencia.

Con la sutileza del más cruel de los torturadores emocionales explican en voz bajita que si se sigue haciendo ruido en los medios, se afectarán las investigaciones.

La familia secuestrada por la autoridad se llena de angustia, algo dentro de su pecho duele, quiere llorar, mira al funcionario público experto en mentir, protector de los intereses políticos de una falsa estabilidad.

Por un momento decide volver a creer. Al día siguiente aportan más pruebas, el Ministerio Público las ignora. Vuelve la ira, la desesperanza. La familia investigadora se profesionaliza, abandona su vida normal para resolver el caso. La autoridad falla reiteradamente. Vuelve a pedir paciencia.

Así el ciclo se perpetúa, hasta que las víctimas se saben secuestradas por la autoridad. Su vida y la de su familiar plagiado dependen de ese pequeño hombre de traje gris, incompetente y engañador, puesto allí para manejar políticamente los golpes de “asuntos delicados” el secuestrador lo sabe.

Mientras tanto la familia Vargas se da a la tarea de creer que su niña Silvia volverá con vida. Que en algún lugar sus captores se conmoverán y por fin la liberarán. Y si no, ha dicho Nelson, que le devuelvan el cuerpo de su hija. Millones de personas acompañamos a Silvia y exigimos que la liberen. Todas y todos somos la familia Vargas, aunque secuestrados por un sistema viciado e incompetente, exigimos la libertad y soñamos con un país en que nuestras hijas e hijos no vivan con miedo. Silvia no está sola, su familia tampoco.